El secreto de las personas que siempre se ven bien arregladas rara vez es el esfuerzo: es la sencillez. Piezas limpias, colores tranquilos, un buen ajuste.
Al caer la tarde, basta con cambiar un detalle: él suma un saco ligero sobre la camisa; ella cambia los flats por un tacón bajo y suma un rebozo o mascada. El mismo look pasa del día a la noche sin esfuerzo.
Vestir bien no es vestir más. Es elegir mejor.
